Ahora imagínense los siguientes escenarios:
- ¿Qué hubiera pasado si no hubiéramos promovido el voto?
- ¿Qué pasaría si otras asociaciones se sumaran al voto consciente en lugar de promover anular el voto?
- ¿Cómo sería el electorado si no fuera bombardeado de tanta publicidad y proselitismo e incluso con descalificaciones y acusaciones entre partidos?
Sigamos promoviendo a una ciudadanía más consciente, más comprometida; y dejemos en claro que la participación democrática no se acaba en las elecciones, se ejercita día a día sirviendo a nuestro país según nuestras posibilidades particulares.
Demos seguimiento a nuestros representantes en el congreso y pidámosles cuentas.